¿Para qué creer en palabras cuando los deseos de los demás se contradicen con lo que nos dicen?

Y he de seguir creyendo en lo que creo que no es verdad?

Las mentiras tendrían que salir en el instante en el que son dichas.

Cuando más tranquilo está uno siempre viene alguien a destrozar nuestra harmonia.

¿Qué se hace con todo esto?