Tenía tanto miedo de quedarme sola, que nadie quisiera acercarse a mí, igual que si  hubiese hecho algo malo, que no comprendía que nadie me iba a abandonar y que en todo caso, quien lo hiciese  no podría merecer nunca mi respeto.

Me ví tan apurada que, mientras hablaba con mi amigo, horas antes de la operación, le dije que teníamos que hacer un contrato. ¿Un contrato? me preguntó muy extrañado. Si, le respondí enetonces, un contrato de amistad. Prométeme que pase lo que pase no me dejarás nunca y estarás a mi lado.

La idea de un contrato debió parecerle estrambótica.

Yo no quiero hacer ningún contrato de amistad contigo. Quiero hacer un contrato de amor. Que sepas que te quiero y que estaré contigo hasta el final.

Hasta el final

Hasta el final.

Fue entonces que encontré las palabras de Mario Benedetti que están aquí para darle un adiós a este escritor que nos ha dejado hoy en la voz de Joan Manel Serrat. Me dan escalofríos al oirla. Entre la frontera del amor y la amistad.

 

Cuantas veces me repite siempre lo mismo... que siempre va a estar a mi lado. Me ayudaron muchísimo sus palabras que traduje en energía y a apoyo para ir pasando los malos tragos de la enfermedad.

Antes de los momentos más desagradables me repetía esas palabras, junto con el resto de los que me querían para los cuales no encontré un número limitado.

Lo que ya no sé es si este trato tiene una validez también ilimitada. Tampoco pendo de una sola mano.